UN Climate Change / Wikimedia Commons (CC BY 2.0) · ficha original en Wikimedia Commons ↗
El giro del Sáhara: España abandona 46 años de neutralidad y respalda el plan autónomo de Marruecos
El 22 de marzo de 2022 Pedro Sánchez envió una carta personal al rey Mohamed VI apoyando el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental, rompiendo 46 años de neutralidad española. La decisión se adoptó sin consulta parlamentaria ni aviso a Argelia, desencadenó una grave crisis energética y diplomática con Argelia, y coincide temporalmente con la crisis de Ceuta y el hackeo del teléfono de Sánchez con Pegasus, lo que llevó a amplios sectores a interpretarla como una capitulación ante la presión marroquí.
Qué ocurrió
El 22 de marzo de 2022 Pedro Sánchez remitió una carta personal al rey Mohamed VI en la que calificaba el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental como «la base más seria, realista y creíble para la resolución del diferendo», otorgando por primera vez el respaldo oficial de España a la propuesta con la que Marruecos lleva décadas tratando de zanjarlo. El giro supuso el abandono de la posición española mantenida desde 1976: la neutralidad y el apoyo al proceso de la ONU, que incluye el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui mediante un referéndum. La carta se envió sin consulta previa al Parlamento —Unidas Podemos, socio de Gobierno, la conoció por la prensa—, y sin aviso a Argelia, proveedor de en torno al 40% del gas natural que consumía España en ese momento. La reacción argelina fue inmediata y severa: en junio de 2022 Argel congeló el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación vigente desde 2002 y redujo los envíos de gas por el gasoducto Medgaz, obligando a España a diversificar de urgencia el suministro a precios más elevados, en plena crisis energética por la guerra de Ucrania. El contexto temporal en que se adoptó la decisión ha alimentado la interpretación de que España cedió a la presión acumulada de Marruecos: once meses antes, en mayo de 2021, Rabat había relajado deliberadamente los controles fronterizos de Ceuta —dejando cruzar a más de 8.000 personas en 48 horas— como represalia por la hospitalización de Brahim Ghali; en esos mismos meses el teléfono de Sánchez fue infectado con el spyware Pegasus en un ataque atribuido por el Gobierno a «actores externos» con alusión implícita a Marruecos. A la presión migratoria y la vulneración de las comunicaciones del presidente se sumaba la dependencia española de la cooperación marroquí para gestionar el flujo migratorio desde África: una herramienta que Marruecos había demostrado saber utilizar. El Gobierno negó en todo momento que el giro estuviera condicionado por esos episodios, presentando el cambio como una apuesta estratégica de normalización bilateral. La oposición —PP, Vox, Podemos y sectores del propio PSOE— cuestionó tanto el fondo como el procedimiento, y la Audiencia Nacional recibió recursos que calificaban la carta de contraria al derecho internacional, sin que conste a la fecha de esta ficha una sentencia sobre el fondo. Tras el giro, la cooperación marroquí en control de fronteras se restableció y los cruces irregulares en Ceuta y Melilla se redujeron notablemente, lo que la oposición y medios críticos interpretaron como confirmación de la mecánica de presión-concesión entre Rabat y Madrid.
Cronología interna
Fuentes y referencias
Otros casos del expediente
Nota de rigor: esta ficha distingue entre hecho confirmado, decisión política, investigación judicial y condena firme. Una investigación o imputación no implica culpabilidad. La puntuación de gravedad es una valoración editorial de este proyecto, no una valoración judicial. Cada dato puede comprobarse en las fuentes enlazadas.